Tanto la Antártida como el Ártico están en su mínimo histórico de nieve

 

Desde hace 38 años que no se presentan valores tan bajos en superficie de hielo en el Ártico, llegando a valores que despiertan gran inquietud en toda la comunidad científica, toda esta información proviene de las mediciones hechas con satélites capaces de llevar a cabo este tipo de tareas de manera muy precisa, el cálculo para el año es que se cuenta con 13,38 millones de kilómetros cuadrados de superficie contabilizados suponen una pérdida de 260.000 kilómetros cuadrados.

La alarmante disminución tiene una relación directa con el calentamiento global, y de esta manera una superficie mayor a la del Reino Unido de hielo se ha perdido por el aumento de las temperaturas en la superficie terrestre, todo esto ha sido informado por National Snow & Ice Data Center, una importante institución con sede en los Estados Unidos y que se especializad en los análisis de ecosistemas polares, así como también en el comportamiento de la nieve y el hielo en todos los rincones del planeta.

El comportamiento de superficies heladas está siendo analizado de manera constante, teniendo en cuenta que en el verano de 2016 se llegó al segundo registro más bajo de la historia, y el crecimiento del hielo en el invierno ha sido mucho más lento de lo que solía suceder, por lo que por ejemplo en noviembre se presentó un fenómeno muy particular y es que la expansión de la capa de hielo se invirtió durante casi una semana y llegó a  haber deshielo entre Groenlandia y Rusia.

La situación es compleja y las proyecciones mucho más, entre los investigadores y científicos se sabe que la extensión del hielo marino del Ártico alcanza su máxima dimensión a finales de febrero o en algunos casos puede llegar a darse este fenómeno para principios de marzo, pero se calcula que este año el máximo invernal en extensión de hielo se ubicará dentro de uno de los más bajos en toda la historia o al menos desde que se lleva registro del mismo.

Una de las mayores preocupaciones tiene que ver con las mediciones térmicas principalmente en épocas invernales, ya que el promedio se ha ido incrementando por lo que el comportamiento del hielo ha ido variando gradualmente, por lo que por ejemplo el mes de enero 2017 fue uno de lo más cálidos desde que se tienen registro, siendo una información dada a conocer por la Agencia Nacional de los Océanos y la Atmósfera de los Estados Unidos (NOAA) y de la NASA, esto ocasiona que el proceso de congelamiento sea más lento, por lo que la extensión promedio de hielo marino en el Ártico se situó en el pasado mes de enero un 8,6% por debajo del promedio 1981-2010, o lo que es lo mismo, 779.200 kilómetros cuadrados menos.

Otro de los factores que incrementan el nivel de nerviosismo de la comunidad científica al respecto de estos temas, tiene que ver con las mediciones acumuladas año tras años, en el 2016 nos alarmamos al romper los mismos records negativos de extensión de hielo que en el 2017 volvieron a ser batidos, lo que significa es que la situación está dentro de un ciclo crítico de disminución constante y continuada.

La dificultad no solo pasa en el Ártico, por el contrario la extensión de hielo antártico también registró una disminución record en enero 2017, con 691,200 kilómetros cuadrados menos respecto del promedio de 1981-2010, siendo esta medición la menor contabilizada desde que se tienen registro, eso quiere decir que desde 1979 esta superficie de hielo marino ha decrecido en un 22,8% con respecto al promedio de congelamiento promedio para esta época del año.

Uno de los contrastes de esta alarma ha tenido que ver con la cobertura de la capa de nieve para el Hemisferio Norte, la cual llegó en enero 2017 a ser de 1.424.000 kilómetros cuadrados, la cual alcanzó a entrar en el top ten de coberturas históricas de nieve para esta parte del planeta, siendo la sexta mayor en 51 años de registros y mediciones al respecto. Sí tomamos no la medición global como punto de referencia, sino la fragmentamos por continente en Norteamérica se registró la más grande registrada, mientras que la de Europa y Asia fue ocuparon la séptima posición en sus registros históricos.

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