Sigue la crisis de las cosechas españolas

 

El clima es determinante para cualquier actividad económica relacionada con el campo, tanto la agricultura como la ganadería en gran medida dependen de la calidad de las condiciones meteorológicas del lugar en donde se encuentren, por lo general las cosechas consideradas históricas suelen ir a acompañadas de estupenda calidad de precipitaciones y de sol, además de suelos fértiles y otros elementos pero la climatología de una región determina sobre todas las cosas la rentabilidad del campo.

En España está sucediendo justamente lo contrario con respecto a la calidad del clima y su relación con las actividades económicas del campo, es que el panorama viene muy complicado desde hace algunos meses, principalmente por la sequía vivida en épocas invernales, adicionadas las bajas temperaturas que se vivieron a finales abril han puesto en jaque principalmente a las cosechas de uva y de cereal.

Las regiones más afectadas en la producción de cereales están dentro de la zona norte, sobre todo en el Duero, mientras que las denominaciones de origen de los viñedos muy afectadas están en Ribera del Duero, Cigales, Rueda, Toro, Bierzo y Rioja. Por el momento no hay una claridad con respecto a las superficies damnificadas, ya que la única información que se conoce es la de Agroseguro la cual contempla exclusivamente las superficies aseguradas, las cuales según sus estimaciones llegarían a ser 520.000 hectáreas de cereal contra 30.000 de los viñedos, pero dadas las estimaciones los productores agropecuarios aseguran que es prácticamente el doble.

Por el momento no se evidencia el incremento de los valores en estas cosechas, aunque se espera que la pérdida de cosechas de uva pueda llegar a subir los valores de esta bebida que por primera vez en años está aumentando su consumo, por su parte los cereales han mostrado un leve repunte pero sin tener dimensiones exageradas todavía, pero el problema cuando la oferta se cae y la demanda se mantiene o aumenta es que los precios necesariamente aumentan, algo que podría incluso golpear los valores económicos de España en un momento que muchos observadores lo denominan como recuperación.

Por el momento solo se ha conseguido que el Ministerio de Agricultura constituya lo que se conoce como la mesa de la sequía, comité que tiene por objeto analizar el impactos de las condiciones meteorológicas, aunque las dificultades de los productores ya no tienen espera, el sector reclama ayudas efectivas e inmediatas para poder recuperarse ante una cosecha que realmente se presenta como una catástrofe para el sector.

Desde el sector el reclamo es mucho más concreto, piden a gritos créditos baratos, ayudas tributarias como exenciones fiscales incluso aplazamientos en los pagos de la seguridad social, pero desde el gobierno solo contemplan, creyendo que es más que suficiente la la solicitud de créditos a través de Saeca (Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria) y la reducción de los módulos a efectos de la fiscalidad.

Esta crisis por sequía no se recordaba en estas dimensiones desde los años 90, principalmente en el sector de los cereales de invierno, en esta ocasión la situación se ha expandido más que en esa ocasión, afectando la en la zona centro y Castilla y León, aunque también se han visto afectadas la mitad sur y Aragón.

Los cálculos son realmente alarmantes, sobre todo porque se debe contemplar la cantidad de tierra que no está asegurada, eso sin tener en cuenta el incremento de los precios de los productos, pero en lo que tiene que ver con el campo se estima que ,7 millones de hectáreas dedicadas a cereales de invierno, la superficie asegurada por sequía o mala nascencia asciende a 1,98 millones de hectáreas. Solo en Castilla y León se encuentran un total de 907.000 hectáreas dedicada a la producción de cebada y trigo blando.

En lo que tiene que ver los seguros se calcula que hay un total de 182.000 hectáreas con daños muy graves, mientras que graves solo habría 150.000 y leves 168.000, algo que ya es alarmante, pero que tendrá un impacto mucho más profundo cuando se contemple la cantidad de campo no asegurado que se está perdiendo y que no tienen esta herramienta para al menos recuperar su inversión.

El sufrimiento de la uva y su cosecha se dio cuando llegaron los fríos de abril, mientras que los problemas con los cereales están mucho más relacionados con la sequía invernal.

 

 

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