El pueblo más frío del mundo queda en Rusia

 

Cuando venga el invierno y os estéis congelando podeis pensar que en algún lugar del mundo no solo las temperaturas son peores, sino que su época invernal es de 9 meses, y en esta medida no hay duda que será un consuelo para todos. Hablamos de Oymyakon en Rusia, en donde el frío puede llegar a superar los -70 grados centígrados.

Oymyakon es una ciudad rusa que se encuentra ubicada a una distancia aproximada de siete mil kilómetros, exactamente en lo que se conoce como la república de Yakutia y por más insólito que pueda parecer, cuenta con 2.300 habitantes que disfrutan del clima o al menos que resisten de los fríos más extremos, además del promedio más bajo de temperatura que se pueda llegar a encontrar en cualquier otro rincón del planeta.

En la ciudad tienen el record histórico de frío, el cual fue de -72,1 grados centígrados, pero más allá de lo que se pueda pensar este no fue un suceso aislado, en Oymyakon durante sus 9 meses invierno la temperatura oscila entre los 60 grados bajo cero, algo muy frecuente y que sus habitantes saben soportar sin que esto impida que la vida de la ciudad continue.

Parecería que el nombre de la ciudad fuera una ironía, teniendo en cuenta que su significado más o menos literal es “agua que no se congela”, pero que en definitiva no tiene que ver con el gélido frío que se vive en la ciudad, sino que por el contrario hace referencia a una fuente muy importante de aguas termales, la cual es la causa de la instalación de la ciudad.

Lo impactante de la ciudad, después de haber hecho está descripción, es que en verano se puede disfrutar de 35 grados centígrados, algo absolutamente particular de este lugar en el mundo y completamente condicionado por su ubicación geográfica, ya que se encuentra en un valle completamente rodeada por montañas, las cuales hacen las veces murallas contra el viento, por lo que permite que tanto el calor se incremente abismalmente en el verano, como en el invierno no sufrir el ingrediente adicional del viento helado.

Durante comienzos del siglo XX la ciudad de Oymyakon era un lugar exclusivo para la crianza de renos, pero durante la revolución soviética la ciudad se volvió un importante epicentro de minería, ya que en las montañas aledañas se encontraron importantes yacimientos de metales tales como el oro, la plata, el platino, entre otros metales preciosos, lo cual hizo que su población aumentara considerablemente, pasando por incipiente apogeo.

Cuando terminó la URSS quedó un pueblo que escasamente se encuentra en su promedio total por encima de la línea de pobreza, y a la fecha vive casi exclusivamente de recursos locales, teniendo como principal fuente de ingresos: la caza, la pesca y algo de ganadería, pero sobre todas las cosas gracias a la divulgación en los medios del mundo se ha ido volviendo un epicentro turístico para todos aquellos viajeros excéntricos que buscan este tipo de parajes.

Es tan intenso el frio que en la ciudad de Oymyakon los coches que circulan deben tener un equipamiento especial contra las frías temperaturas, tales como cristales reforzados para evitar el congelamiento en el interior del coche, tampoco logra llegar cualquier tipo de vehículo por las cantidades de nueve que se llegan acumular y en algunos casos para evitar el congelamiento de los motores, los coches deben permanecer en marcha.

Las limitaciones del frio no solo abarcan a los medios de transporte, también en la vida diaria suelen sufrir la consecuencias de las temperaturas extremas, por ejemplo no hay baños dentro de las viviendas por lo que es completamente necesario recurrir a las letrinas, incluso no hay agua corriente, sino que cada edificación cuenta con bloques de hielo que se utilizan en su reemplazo, ya que el congelamiento del agua reventaría las cañerías.

Los atuendos de sus habitantes en su gran mayoría están hechos con pieles de animales de la región, principalmente de renos, ya que es la única manera en donde pueden garantizar mantener el cuerpo dentro de una temperatura soportable, teniendo diferentes tipo de vestimenta para cubrir desde los pies hasta la cabeza ya que cualquier espacio liberado puede ser la puerta de entrada para el gélido frio de Oymyakon.

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