La sequía amenaza la cosecha de cereales en España

 

En España la cosecha de cereales se está comenzado a ver considerablemente afectada por la ausencia de lluvia en algunas regiones, siendo los últimos meses mucho más secos de lo que el promedio de AEMET indica para esta época del año, incluso está condición en mayor o menor intensidad afecta a toda la península, por lo que las principales agrupaciones agrarias tales como Asaja, Upa y Coag alertan que el desarrollo de la campaña de los cereales en invierno está siendo seriamente amenazada por la ausencia de lluvias, lo cual en algunas regiones está produciendo daños críticos en la superficie de los cultivos, y de no comenzar a llover en un muy corto plazo toda la producción se verá afectada, teniendo como principales víctimas los gastos para las cabañas de las ganaderías extensivas y las explotaciones vacunas al norte de España.

Lo preocupante además del panorama actual, radica en las diferencias rotundas que hay con el promedio histórico de las cosechas, no hay que olvidad que en el año 2016 se logró el record en producción con una cifra superior a las 19 millones de toneladas, las cuales estaban repartidas entre trigo y cebada principalmente, pero también hicieron parte del incremento de la producción cultivos menores como la avena, centeno y triticale.

Los problemas de acceso al agua para el campo y el abastecimiento del agua en el Duero han llegado hasta el Ministerio de Agricultura quienes están preparando un real decreto para que poder regular esta situación y contempla la planificación de una mesa especializada capaz de abordar temáticas tales como la reducción de recursos en los embalses y algunas políticas que permitan el incremento en la eficiencia del uso del agua en estas regiones.

Las voces del sector agrario reclaman ayudas urgentes, principalmente enfocadas en créditos especiales para paliar esta crisis, así como también alivios en la fiscalidad. Esta situación también apunta a los niveles de aseguramiento que maneja el sector para la sequía, siendo muy bajos y teniendo como ingrediente adicional el incremento de las primas ante la reducción de las subvenciones.

Por el momento la superficie del cultivo para los cereales de invierno se encuentran dentro de los valores de ejercicios anteriores, con un total de 5,7 millones de hectáreas, teniendo las mejores condiciones al sur de la península en donde los periodo de siembras son más adelantados y las lluvias han caído a tiempo durante los últimos meses, siendo una circunstancia muy favorable en esta región sobre todo si se compara con las condiciones críticas que se están viviendo en otros territorios de España.

La comunidad autónoma más afectada es Castilla y León en donde ya se hablan de daños irreversibles, así como también de la necesidad de tomar medidas ante una inminente catástrofe, teniendo los cultivos al límite, aunque no con tanta gravedad pero si en una situación de alto riesgo están las cosechas de Aragón.

Las pérdidas son imposibles de evaluar en este momento, principalmente porque las condiciones meteorológicas pueden llegar a cambiar de un momento a otro y recuperar así parte de lo que se proyecta perdido de no cambiar esto, aunque algunos productores señalan que la cosecha de este ejercicio podría estar un 35% por debajo de la media de la producción, situándose en un valor cercano a las 14 millones de toneladas, siendo una reducción que afectará no solo el consumo interno sino a la economía en general.

Una de las principales preocupaciones de los productores agrícolas radica en la reducción del agua embalsada con los pantanos en una media del 57%, lo cual no solo ha afectado a los productores de cereales, sino que también el caso de productores de maíz o remolacha han decidido reducir las superficies por miedo a falta de agua en los meses de verano, por lo que se expondrían a pérdidas millonarias, mientras que en este caso solo ganarían menos.

Los viñedos no están exentos de esta situación crítica, lo mismo sucede con el olivar en donde se teme que se pierda la buena floración afectando el precio del aceite tanto por una cosecha baja como por una inminente falta de existencias.

Esta sequía está afectado todas las actividades agrícolas, pero también a las ganaderas, teniendo estas que transportar agua en cisternas a las cabañas para poder garantizar que los animales tengan la hidratación necesaria y no mueran o pierdan peso por la ausencia del agua.

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