Inglaterra sufre el mal tiempo español

 

No hay duda que uno de los principales afectados ante el mal tiempo en cualquier país del mundo es la producción agrícola o incluso la ganadera, siendo este tipo de factores meteorológicos una de las causas más inminentes de la pérdida de una cosecha o incluso de la disminución de una producción, pero pocas veces en la historia se ha visto que un país culpe a otro por no tener la suficiente cantidad de alimentos en sus supermercados, cuando en realidad no hay una intencionalidad en que España ha tenido que reducir sus exportaciones de algunos productos por el más tiempo, por lo que hay cierta escases en países como Inglaterra.

El mal tiempo de la temporada ha afectado considerablemente las exportaciones de algunos productos, las heladas, lluvias y temperaturas por debajo de los promedios habituales han generado grandes pérdidas en la producción de alimentos tales como la lechuga, el calabacín o la berenjena, por lo que la escases en algunos mercados genera que el precio se incremente hasta costos record, tal cual como ha sucedido en Inglaterra, en donde han vuelto los medios de comunicación una causa nacional el desabastecimiento de las lechugas y otras verduras en ese país.

Los precios incluso se han elevado considerablemente en España, hay quienes señalan que esta escases hace que en otras latitudes, principales importadoras de los alimentos nacionales tengan que buscar alternativas para suplir la ausencia absoluta de estos, apelando en algunos casos a reducir las porciones en las cuales son comercializados, aprovechando la alta demanda, la menor oferta y por ende el incremento de los precios.

Las condiciones meteorológicas generan de manera contundente que se alteren los mercados, la dificultad para poder comprar un alimento por su escases inmediatamente genera que se incrementen los precios, y si además estos fenómenos meteorológicos son casi una constante a nivel continental como ha sucedido en esta temporada europea el panorama tiende a ser a un más crítico, porque las condiciones climatológicas no han sido una particular condición de España, sino que por el contrario han afectado las cosechas de la mayoría de los países del Viejo Continente.

The Guardian, el famoso tabloide británico se ha encargado de titular el momento como “la crisis del calabacín” algo que casi podría causar gracia sí no se tomara en cuenta que se ha llegado a pagar un kilo de esta verdura hasta 4 euros, ni hablar de otros alimentos como la lechuga, la cual según el mismo medio de comunicación sensacionalista ha llegado ser fraccionada para poder alcanzar a satisfacer medianamente la demanda de ese país.

Pero el problema es que los medios de comunicación británicos, famosos en el mundo por la capacidad de incrementar todas las noticias haciendo foco amarillista casi a modo monopólico de la información ha aumentado la apuesta, llegando a afirmar que en los mercados españoles se acumulan las verduras y los alimentos, generando que en ese país las lechugas iceberg tengan que ser vendidas racionadas, algo casi que podrían titular cómo “los malvados españoles”, un llamado casi nacional que llama a la indignación por el comportamiento comercial de España con los alimentos.

Los alimentos corresponden a uno de los productos más comercializados entre los dos países, las operaciones anuales llegan a varios miles de millones de euros, por lo que Inglaterra es un mercado importante para España, de esta manera el irresponsable cubrimiento de los diarios sensacionalistas ingleses generan una creciente inconformidad entre el muy valtil estado ánimo de los habitantes de ese país, quienes creen que la situación de los alimentos importados de España y la escases corresponde a un ardid comercial o a un estrategia intencional, y no a consecuencia natural a las malas condiciones meteorológicas que se han vivido en el invierno europeo.

La disminución de las cosechas, y por ende la escases de los alimentos es uno de los factores que algunos expertos señalan como parte de las consecuencias del cambio climático, es por esto que este tipo de alarmas, que por ahora no dejan de ser casos jocosos entre dos países, en una situación más crítica puede llegar a generar discordias reales, que no solo pasen por 4 euros, sino que se cobren vidas ante el hambre de una nación.

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