España está dentro de la zona crítica del cambio climático

 

En las proyecciones de regiones en donde más impacto puede llegar a recibir del cambio climático se encuentra el sur de Europa, por lo que claramente toda España estaría dentro de la zona crítica y la más afectada dentro del Viejo Continente en las variaciones que podrían evidenciarse con el calentamiento global  y por ende las transformaciones que sufrirían los hábitats, por lo que actividades como la agricultura y la ganadería se verán terriblemente afectadas, al menos así lo afirma un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Se estima que incluso las pérdidas económicas que se han acumulado en Espala relacionadas al clima en las últimas tres décadas pueden llegar a superar los 1000 millones de euros al año, sobre todo si se mezclan las cosechas, animales pero también los resultados de catástrofes naturales como la sufrida hace pocos días en la ciudad de Málaga.

Desde la agencia afirman que en toda Europa ya se están viviendo fenómenos meteorológicos extremos, algo que salta a la vista con la información que llega de la mayoría de países, pero lo que más inquieta es que en el informe señalan que es muy factible que todas las condiciones climatológicas extremas se vayan volviendo cada vez más frecuentes, principalmente en las zonas más al sur de Europa, por lo que será más cotidiano sucesos tales como: olas de calor, inundaciones, sequías y tormentas, entre otros.

El documento publicado también señala como hemos señalado en otras investigaciones como la llevada a cabo por WCS que los problemas no son en un futuro sino que por el contrario ya los cambios de climas, el incremento de las temperaturas y otros elementos que se han ido transformando están ocasionando en algunas poblaciones serios problemas de salud, lo mismo sucede con la naturaleza y en algunas regiones del continente también han comenzado a afectar las economías comunitarias.

Uno de los conceptos que se ponen de manifiesto en este estudio, tiene que ver con la necesidad de comenzar procesos de adaptación tanto en la vida de las personas, como en el caso de las economías rurales, comenzar a pensar que las costumbres meteorológicas cada vez llegarán a tener condiciones más intensas y por ende todas las actividades humanas como la agricultura o la ganadería deberán contemplar nuevas fórmulas para poder seguir consiguiendo estándares de producción efectivos, sobre todo que por el momento no se ha conseguido generar ningún tipo de política ambiental que ayude a mitigar este proceso de transformación.

En las mediciones que han hecho los investigadores y científicos que han trabajo en este estudio señalan que ya en las regiones meridionales se evidencia un mayor aumento de las temperaturas máximas, así como también una considerable disminución en el nivel de precipitaciones, por lo que el caudal de los ríos también ha disminuido. Las sequias son cada vez más frecuentes y en muchos casos las tormentas e inundaciones también son más intensas, siendo en muchos casos tan negativa la ausencia de agua como el exceso de la misma.

Una de las regiones de España señaladas en el estudio es el norte de la península, siendo una zona de gran riqueza agrícola por lo que estas condiciones traerían grandes pérdidas además de un considerable deterioro de la biodiversidad, sin contemplar todos los riesgos a catástrofes tales como incendios forestales, entre otros sucesos de gran peligrosidad.

Este estudio ha señalado que es fundamental que los gobiernos e instituciones locales adopten políticas enfocadas en incrementar la preservación del medio ambiente, pero también señala que es importante apelar a estrategias efectivas pero principalmente adaptables a condiciones meteorológicas cambiantes, teniendo como principal objetivo lograr disminuir el impacto del calentamiento global.

La preocupación en estos aspectos no solo debe estar concentrada en grandes acuerdos como el conseguido en París sino que desde el ámbito local y regional deben encaminar los esfuerzos con el mismo objetivo, el estudio señala con gran preocupación lo que estos cambios pueden llegar a ocasionar en la ciudad de los ciudadanos europeos, así como todos los perjuicios que pueden traer a las economías de los diferentes países de la Comunidad Europea.

El último año terminó como el más caluroso de la historia, es factible que como viene sucediendo en otros aspectos este también termine de la misma manera, rompiendo records, que lejos de ser algo celebrable se convertirán en pruebas fehacientes de la exactitud de las investigaciones que se están haciendo en este campo y de las oscuras consecuencias que nos esperan si no se frena el calentamiento global.

 

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