Desde 1995 en España han muerto más de 300 personas por inundaciones

 

En las últimas décadas el mundo se ha enfrentado a un clima mucho más extremo de lo que antiguamente se registraba, con situaciones meteorológicas trágicas en todos los rincones del mundo, no hace mucho en España vivíamos una ola polar considerablemente fuerte, vendavales de mediana intensidad, así como producto de fuertes lluvias algunas regiones como en Estepona, Málaga y Línea en Cadiz se vieron fuertemente afectadas por las inundaciones, dejando dos víctimas fatales en ese momento, pero si tomáramos como punto de referencia a 1995 ¿Cuántas personas han fallecido en España por las inundaciones?

En el evento sucedido finalizando 2016 fallecieron dos, pero desde 1995 hasta nuestros días han perdido la vida un total de 333 personas, según la información que registra en su archivo la Dirección General de Protección Civil, aunque hay un único suceso que marca el 30% de esas fatalidades, por supuesto hablamos de la catástrofe de Biescas en Huesca, en donde murieron 110 personas.

Este trágico suceso que ha sido uno de los más devastadores en la historia de la Península se dio el 7 de agosto de 1996, cuando las fuertes lluvias provocaron una riada, la cual arrasó con un camping de la localidad en pleno verano, dejando en primera instancia un total de 87 personas muertas y más de 183 heridos, para después dada la gravedad de muchos fueron perdiendo en la vida después de algunas horas en el hospital.

Este suceso marca los últimos 21 años de historia como el más trágico en ese lapso de tiempo, ya que después de esa fecha el promedio de fatalidades disminuye considerablemente teniendo como siguiente marca las 40 personas fallecidas de 1997, en el año 2015 17 personas perdieron la vida por las inundaciones, mientras que en el 2012 se presentaron 15 fallecidos, 2002 con 13 y 2007 con 11.

Los años en donde menos víctimas se registraron fueron en 1998 en donde nadie murió por esta causa, en el 2016 que solo perdieron la vida 6 personas, y en el 2013 con solo 5, algo que es muy factible es que desde que sucedió la tragedia de Biescas hasta nuestros días los sistemas de comunicación han mejorado considerablemente con el uso de los Smartphone, el incremento de los accesos a internet en todos los dispositivos y la también exponencial mejora de los sistemas de alerta por parte de los organismos de socorro.

Sí tomáramos como punto de estudio la misma fecha, pero no aisláramos las víctimas fatales de las inundaciones sino tomáramos en consideración todos los desastres naturales se podrían contabilizar 1215 fallecidos desde 1995.

La cifra suena bastante alta, pero es probable que sí la comparamos con los mismos índices de otros países sería considerablemente baja, dado que se han desarrollado y mejorado en muchos sentidos la protección civil y la prevención de desastres naturales en toda España.

De esa cifra total encontramos que 254 personas perdieron la vida en temporales marítimos, mientras que 178 fueron víctimas fatales de las olas de calor, por vientos fuertes el total muertes es de 147, mientras que por incendios forestales se acumulan 132.

Llama la atención que el desastre natural que menos víctimas dejó en toda España son los terremotos, dejando solo a 9 personas muertas desde 1995, todos ellos perdieron la vida durante el mismo sismo en el 2011 en la localidad murciana de Lorca.

Para el invierno también hay algunos índices emblemáticos de las actividades de invierno que se llevan a cabo tradicionalmente, cuando muchas personas deciden pasar algunos días en la práctica de deportes de nieve haciendo base en las estaciones de esquí de España o del continente, por lo que en ese marco se han registrado un total 23 fallecidos por frío o nieve, deslizamientos de terrenos se han cobrado 38 vidas, aludes 53, mientras que rayos 52.

Los sistemas de comunicación cada vez mejoran más y por esto las alertas son cada vez más efectivas en llegar a muchas personas de lo que antiguamente sucedida, de ahí en adelante la responsabilidad en atender y prevenir los llamados de los organismos de socorro se termina convirtiendo en una responsabilidad individual, siendo en muchos casos esta sencilla decisión la que determina si se vive o no.

 

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