Ciudades rusas sufren consecuencias del calentamiento global

 

No hay que esperar a que llegue el futuro para ver las consecuencias del calentamiento global, lo que se creía que sería parte de un futuro catastrófico cada día que pasa se va  haciendo presente en dosis cada vez mayores en diferentes regiones del mundo, aunque todavía hay personas que se atreven a cuestionar la necesidad urgente de tomar medidas que traten de impactar en las emisiones, literalmente darle un respiro a la Tierra, y que de manera gradual pueda llegar a recuperar la temperatura promedio óptima y en consecuencia algunos hábitats en peligro o estado crítico puedan intentar recuperarse.

El incremento de la temperatura ha ido generando daños cada vez mayores en el planeta, siendo muy evidentes las consecuencias en el deshielo constante y cada vez mayor que se sufren en los Polos o en las nieves perpetuas de las principales cadenas montañosas del mundo las cuales no paran de aumentar su cota, o en el nivel del mar, el cual ha aumentado en más de 3 milímetros en las últimas décadas.

Las regiones ubicadas en los extremos continentales están sufriendo también con mucha más contundencia los diferentes efectos del calentamiento global, en países por ejemplo como Rusia hay zonas que cada vez más se ven afectadas, incluso llegando a afectar la estructura de algunas ciudades emplazadas en remotos lugares como Siberia.

En Rusia hay ciudades y pueblos enteros, principalmente en las regiones más nórdicas, que están edificadas sobre permafrost, un suelo completamente congelado, que se mantiene en ese estado a lo largo del año y que se creía imposible de derretir o de quebrar a menos que fuera por alguna acción del hombre, pero como todo está cambiando con el cambio climático este suelo está derritiéndose de manera paulatina, y ya en algunas regiones comienza a perder firmeza, por lo que de seguir este proceso todo lo que esté construido no solo correría el riesgo de derrumbarse, sino también podría hundirse en medio de una tierra húmeda y blanda incapaz de sostener el peso de cualquier edificación, sin importar lo insignificante que sea.

Ya hay estudios hechos por los países que se comienzan a ver afectados, particularmente son los dos cuyos presidentes más cuestionan el calentamiento global: Rusia y Estados Unidos, aunque también hay otros que se verían afectados estos dos podrían sufrir con mucha más vehemencia el efecto del derretimiento del permafost, por lo que en las proyecciones realizadas se podría llegar a afirmar con muy poco margen de equivocación que de seguir las condiciones que hasta el momento se están dando, con una temperatura que constantemente se eleva, para el 2050 entre un 75 y 90% de la capacidad de carga de esta superficie se verá mermada por completo, por lo que todo lo que este edificado sobre ella se derrumbará.

Uno de los estudios más detallados evaluó la situación de Siberia, región de Rusia que está dentro de las áreas más afectadas por este fenómeno, su objetivo era determinar el efecto proyectado a futuro del cambio climático sobre cuatro ciudades que están emplazadas en el medio de la nieve incesante de esta parte del planeta, las consecuencias fueron tan devastadoras como lo anteriormente señalado, prácticamente de las edificaciones dentro los patrones actualmente usados, no quedarían más que ruinas, ya que el peso es superior a lo que podría llegar a soportar el permafost de seguir derritiéndose.

El deshielo que se ha ido produciendo seguirá manteniéndose con cada vez más intensidad, no solo por las altas temperaturas, sino por la pérdida de capacidad de refrigeración en los inviernos, solo faltaría ver como los promedios de temperatura en el mundo se van incrementando, haciendo por supuesto que las épocas invernales sean mucho más agradables, pero también es cierto que el planeta necesito del ciclo normal de las estaciones para poder equilibrar.

Se estima que los promedios de temperatura en Siberia se han ido incrementando incesantemente y que es poco probable que eso se modifique en el corto plazo, por lo que este es solo el comienzo de una de las consecuencias del calentamiento global y su influencia en el planeta y en la vida humana, la cual tendrá que adaptarse o morir en el intento, pero lo que sí está claro es que es poco factible es que en 40 años vivamos de la misma manera en la que hoy lo hacemos.

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